Maldiciones

Las maldiciones otorgan a las personas capacidades sorprendentes o terribles desgracias, dependiendo de cómo se mire, y son algo que desde hace mucho tiempo se investiga en las tierras de Ethovia.

Existen dos tipos de clasificación de maldiciones, las Peperit, que son aquellas que se obtienen al nacer, ya sea por herencia genética o por el mismo destino, y las Iter, que son las que se pueden obtener a lo largo de la vida de una persona, normalmente por brujos que conocen estos hechizos y se dedican a maldecir a los infelices que les incordien.

Importante: Cada personaje solo puede tener una maldición, aunque no es necesario escoger alguna, es totalmente opcional.


 Fiebre del oro

"Conocí a uno de ellos, de hecho fue mi mejor amigo. Siempre fuimos inseparables, hasta que aquel día vio esa montaña de oro que encontramos en lo más hondo de una caverna abisal, después de aquel momento su mirada cambió y noté que sería capaz de asesinarme solo por quedarse todo ese tesoro para él solito. Por suerte lo maté yo primero, y ahora soy el hombre más rico de la isla, ¿quién necesita amigos cuando puedes comprar lo que quieres?"

-Ringo "El magnífico"

La fiebre del oro es una maldición común entre los piratas. Esta provoca que una persona valore el dinero de forma excesiva, hay varios grados de gravedad de esta maldición, en los casos más comunes se trata simplemente de una adicción al oro, en cambio, en los casos más peligrosos, estamos hablando de auténticos psicópatas que no dudarán en comerse vivo a un niño si con ello reciben una buena recompensa.

Es una maldición que puede ser tanto del tipo Peperit como del tipo Iter.


Selección natural


"No es mi culpa, debió de ser aquella bruja con la que tropecé el otro día, pero os juro que sigo siendo yo..."

-Gregor Samsa, después de levantarse convertido en cucaracha una mañana, víctima de la maldición de una vieja bruja.

La selección natural es una maldición que otorga a una persona la capacidad de transformarse en un animal. Dicho así puede resultar hasta útil, pero no es sencillo dominar la transformación, se han dado casos de gente que no puede recuperar de nuevo su forma humana o que incluso pierden la capacidad de razonar y empiezan a comportarse como animales, se debe contar con una voluntad muy poderosa para controlar esta maldición. Si se controla, el maldito será capaz de transformarse en su forma humana, en su forma animal, y en una forma híbrida.

Es una maldición del tipo Iter.


Ojos de gato

Esta maldición es de tipo Peperit, y consiste en que aquel que la padezca tendrá una visión desarrollada que le permitirá ver en lugares de máxima oscuridad. Obtendrá también altos reflejos de visión que le ayudarán a detectar problemas o esquivar ataques.

"Doctor, le ruego que busque algún tipo de solución, con esta terrible maldición nuestro pequeño acabará siendo un ladrón o algo así, ¡esta asquerosa habilidad le ha condenado!"

-Madre preocupada porque su hijo ha nacido con Ojos de gato.


Vampirismo

Esta terrible maldición pertenece a las de tipo Iter, y se transmite como una enfermedad entre afectados por vampirismo. Si eres mordido por un infectado te convertirás, aparentemente para la eternidad, en un vampiro, un ser poderoso que ganará fuerza, resistencia y velocidad, ecolocalización, capacidad de volar y unos fuertes y temibles colmillos, pero todo va acompañado de una incesante sed de sangre. Los vampiros, al contrario de lo que se cree, no son inmortales, ya que los objetos hechos con hierro les harán el doble de daño que a cualquier otro ser.



Sensibilidad

La Sensibilidad es sin duda una habilidad poderosa y útil en Ethovia, mucha gente cree que es una habilidad falsa y producto de alucinaciones pero se equivocan, esta "maldición" es posiblemente la más verdadera y bella de las que existen.

Esta maldición de tipo Peperit le otorga al portador la capacidad de "escuchar la voz de todas las cosas". Es una habilidad complicada de explicar pues se conoce poco sobre ella, muy poca gente la tiene, pero en definitiva puede servir para comunicarse con un animal, para saber la historia de un objeto inanimado, para detectar enemigos o aliados, y para escuchar el corazón de las personas.

"Si cogemos todos los granos de arena de una playa y los contamos como si fuesen personas, probablemente solo uno de esos granos tendría la capacidad de escuchar la voz de todas las cosas, y todavía estaríamos hablando de una probabilidad baja, si de verdad existe un dios ahí arriba, creo que entiendo por qué no le otorga esa habilidad a todo el mundo"

-"Mil Historias" Ricky, borracho del pueblo Libélula.




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